{"id":119,"date":"2025-05-29T17:22:44","date_gmt":"2025-05-29T20:22:44","guid":{"rendered":"https:\/\/nimiodeanquin.com.ar\/?p=119"},"modified":"2025-05-29T17:22:44","modified_gmt":"2025-05-29T20:22:44","slug":"apuntes-para-ockham","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nimiodeanquin.com.ar\/index.php\/2025\/05\/29\/apuntes-para-ockham\/","title":{"rendered":"Apuntes para Ockham*"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nimio de Anqu\u00edn<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La primera tarea de O. ha sido expurgar la concepci\u00f3n del universo de todo el platonismo que sus predecesores no acertaron a eliminar. Conden\u00f3 as\u00ed las tentativas de quienes trataban de explicar el mundo existente por otro universo ideal que ser\u00eda de aquel arquetipo y modelo. Ahora estamos, pues, ante un mundo que se basta a s\u00ed mismo y que no busca en otro su raz\u00f3n de existir. Estamos en la l\u00ednea de Arist\u00f3teles y de Averroes. \u00bfIndagaremos con estos las leyes internas que dan al mundo subsistente <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">per se<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> su propia necesidad? \u00bfReclamaremos a este mundo que nos revela <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">su<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> l\u00f3gica: l\u00f3gica del ser que, al responder a la l\u00f3gica del esp\u00edritu justificar\u00e1 y fundar\u00e1 nuestro saber? La respuesta a estos interrogantes llevar\u00e1 a O. a negar sucesivamente la mayor\u00eda de los principios de la ontolog\u00eda aristot\u00e9lica. Pero no lo har\u00e1 en forma franca y violenta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Para comenzar, recordemos que el aristotelismo se caracteriza esencialmente por buscar en las condiciones de existencia y en la estructura \u00edntima de los seres, una <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">l\u00f3gica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> an\u00e1loga a la que descubre el pensamiento cuando trata de definir el modo de encadenamiento de sus conceptos. Esta suerte de panlogismo hace dif\u00edcilmente asimilable el aristotelismo por un pensador moderno. \u00bfC\u00f3mo reducir la complejidad del universo a un proceso l\u00f3gico exclusivo y riguroso? \u00bfC\u00f3mo pretender deducir de algunos axiomas <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">a priori<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> la complejidad y la multiplicidad, supuestas impl\u00edcitas en ellos, y tan lentas a ser descubiertas por la investigaci\u00f3n directa? Estas cuestiones propias del mundo moderno avanzado no fueron as\u00ed formuladas por O., pero impl\u00edcitamente est\u00e1n en su filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Veamos, para convencernos, los problemas del ser y de la esencia y la existencia. Cuando los metaf\u00edsicos del siglo XIII ensayaron deducir\u00a0 el concepto general\u00edsimo o primero que rige a todos los dem\u00e1s que podemos formarnos acerca de la realidad existente, remataron en la noci\u00f3n de \u201cser\u201d. Luego, la l\u00f3gica del universo debe proceder de las exigencias l\u00f3gicas del \u201cser\u201d porque todo lo que constituye a aquel, por diversas formas, de este \u00faltimo procede. Tal es el punto de partida de la metaf\u00edsica para los fil\u00f3sofos de 1250 a 1325. O. acepta esta exigencia y afirma que todo conocimiento directo de una cosa permite al esp\u00edritu formular sobre ella un juicio de \u201cexistencia\u201d: \u201cnotitia intuitiva rei est talis notitia, virtute cujus potest sciriutrum res sit vel non; si scit quos sit res, statim judicat intellectus rem esse et evidenter concludit eam esse\u201d. S\u00e9 que el objeto que veo est\u00e1 presente delante de mis ojos y que se sit\u00faa en el espacio en el momento mismo en que lo percibo. Solamente tenemos que hacer conceptos generales para llegar a este conocimiento evidente de la existencia. La inteligencia no procede de lo desconocido a lo conocido, sino de lo determinado a lo indeterminado. Un ser particular puede ser conocido sin que el esp\u00edritu tenga la menor noci\u00f3n de los conceptos generales del \u201cser\u201d y del \u201cuno\u201d. Los doctores modernos nos invitan a investigar la \u201cquididad\u201d de los seres, lo que son en s\u00ed. Respuesta: \u201cNo se puede saber lo que es un ser (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">quid est<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) sin el conocimiento intuitivo que nos permite saber si este ser es, ha sido o ser\u00e1. Sino \u00bfc\u00f3mo podr\u00edamos determinar si este ser es posible en la naturaleza de las cosas, y si la significaci\u00f3n que atribuimos a nuestro concepto no es contradictorio?\u201d (\u201cNon potest sciri \u2018quid est\u2019 sine notitia qua scitur hoc esse vel fuisse vel futurum esse: quia aliter naturaliter non potest sciri ese possibile in rerum natura, et quod quid nominis non includit contradictionem.\u201d).\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He all\u00ed, pues, un primer punto bien establecido. Si quiero dar un sentido preciso a la noci\u00f3n de \u201cser\u201d, debo referirme al conocimiento evidente que yo tengo de la \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">existencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d de los seres particulares. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Lo que es, es lo que existe<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. A partir de esta primera afirmaci\u00f3n podemos evitar toda una serie de discusiones que hac\u00edan sudar a los te\u00f3logos del siglo XIII: sobre la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">esencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">existencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, sobre la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">univocidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">analog\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del ser. O. no vacila en mostrar la vacuidad de la distinci\u00f3n que se pretende establecer dentro del \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ser<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, de un \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ese essentiae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d y un \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ese existentiae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, que corresponder\u00edan: el 1\u00b0 al \u201cser\u201d en potencia, a un arquetipo que debe servir de molde o ideal a las realidades existentes; y el 2\u00b0 corresponde al acto mismo de existir, situando en lo real contingente e individual, la esencia universal. Santo Tom\u00e1s, que adopt\u00f3 esta distinci\u00f3n real, hizo de ella uno de los puntos de apoyo capitales de su metaf\u00edsica y dio con ello al aristotelismo un sentido nuevo. Pero la distinci\u00f3n tomista no fue aceptada por todos. La contradijeron: Sigerio de Brabante, Godofredo de Fontaines, Duns Scot y Pedro Auriol. O. se limita a afirmar la imposibilidad de distinguir dentro de la noci\u00f3n de ser los dos principios conjugados como lo propone santo Tom\u00e1s. No hay un \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ese essentiae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d y un \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ese existentiae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. \u201cSer\u201d y \u201cExistir\u201d son rigurosamente sin\u00f3nimos. Luego, el \u201cser\u201d no es m\u00e1s que el concepto m\u00e1s general que conviene a cada una de nuestras intuiciones directas de objetos existentes. No podemos hallar en \u00e9l otra cosa que lo que hemos puesto en nuestro punto de partida: un simple juicio de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">existencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En consecuencia, es una cuesti\u00f3n perfectamente ociosa la discusi\u00f3n acerca de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">univocidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> del ser. Scot pretende que el primer concepto que puede captar el esp\u00edritu es el \u201cser\u201d y que as\u00ed \u00e9l entra directamente en contacto con un principio com\u00fan (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">un\u00edvoco<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) a Dios y a todo el universo. Santo Tom\u00e1s, por el contrario, piensa que solamente podemos elevarnos a la concepci\u00f3n de Dios razonando por <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">analog\u00eda<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> con lo que experimentamos en el mundo creado. O. rechaza la distinci\u00f3n tomista y acepta el principio escotista de la univocidad, pero le atribuye una proyecci\u00f3n puramente verbal. En efecto, ya vimos que consideraba in\u00fatil partir de un concepto primero general del \u201cser\u201d para conocer un ser particular. Si el \u201cser\u201d es un\u00edvoco, lo ser\u00e1 en un sentido muy diverso al de Scot. Los animales que veo existen, la tierra existe, yo existo, y de m\u00faltiples raciocinios deduzco que deben existir otros seres que no conozco directamente, pero cuya existencia es cierta o probable. Y es as\u00ed que puedo tener por demostrado o a lo menos por admisible y aun por probable, la existencia de Dios (un mundo sin Dios ser\u00eda inteligible). El concepto mental por el cual expreso esta cualidad com\u00fan de \u201cexistir\u201d es el concepto de \u201cser\u201d. No habr\u00eda, pues, por qu\u00e9 extra\u00f1arse al comprobar que este concepto se aplica tanto a Dios como a las creaturas: una evidencia a la que uno puede rendirse, sin necesidad, como lo hace Scot, de se\u00f1alar el abismo que existe entre el \u201cser increado\u201d y el \u201cser creado\u201d. Esta actitud se debe a que O., mucho m\u00e1s que Scot, est\u00e1 \u00edntimamente persuadido que el concepto \u201cultra comun\u201d solo corresponde en lo real, a la diversidad de los existentes. Cuando, para imaginar la existencia de Dios, somos obligados a referirnos a la noci\u00f3n de existencia que deducimos del conocimiento directo de los seres creados, no quiere decir que atribuyamos a Dios una propiedad que \u00c9l comparte con los otros seres. Los tomistas se equivocan cuando afirman que la univocidad del ser conduce al pante\u00edsmo. El cristiano conserva la convicci\u00f3n de la imposibilidad de toda medida com\u00fan entre Dios y lo creado, porque un t\u00e9rmino, una palabra, no es una medida. La palabra \u201cser\u201d no es m\u00e1s que una etiqueta bajo la cual el esp\u00edritu puede situar las cosas m\u00e1s desemejantes con tal que ellas existan. En este sentido el concepto de \u201cser\u201d es com\u00fan a Dios y a las creaturas, y ello no significa, como lo pensaba Scot, que el \u201cser\u201d es la m\u00e1s general de las realidades universales. El \u201cser\u201d no es una realidad, es un concepto que resume realidades, todas las realidades existentes. Desde este punto de vista, las tesis tomistas sobre la analog\u00eda del ser son superfluas. No tenemos para qu\u00e9 buscar la raz\u00f3n de los diversos existentes en su participaci\u00f3n anal\u00f3gica a una realidad separada: al <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ser en s\u00ed<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ipsum ese<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, al \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">ser trascendente y necesario<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d que solo existe en s\u00ed y por s\u00ed: Dios. Por cierto que O. no opone dificultad alguna a aceptar como una verdad de fe indemostrable que Dios es la omnipotencia misma, su acci\u00f3n continua sobre la creaci\u00f3n, su concurso activo con todo lo que existe, que \u00c9l es el conservador eterno y necesario de todos los seres. Pero estos datos de la fe no tienen para \u00e9l el valor de verdades racionales. En todo caso de ninguna manera le parece necesario para \u201csalvar\u201d la verdad de la fe, imaginar a Dios como el \u201cser en s\u00ed\u201d del que participar\u00edan de un modo menor las creaturas. Si Dios es aquello por lo que las cosas son (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">quo est<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) es por ser su causa exterior, no la causa <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intr\u00ednseca<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de su ser.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">FORMA Y MATERIA. Aristot\u00e9licamente hablando, los principios de la generaci\u00f3n y de la corrupci\u00f3n son tres: el primero es la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">materia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> concebida como pura potencialidad, aptitud a devenir otra cosa, apelaci\u00f3n a lo desconocido, espera de \u201clo por venir\u201d. El segundo es la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">forma<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> que orienta la virtualidad indecisa de la materia en un dinamismo preciso, la moldea en el contorno de leyes estables, es la energ\u00eda determinante. El tercero es la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">privaci\u00f3n<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, la fuerza de descomposici\u00f3n que desanuda la uni\u00f3n de la forma y de la materia para liberar el devenir y orientarlo hacia la adquisici\u00f3n de nuevas formas y a la creaci\u00f3n de nuevos seres. O. intentar\u00e1 destruir la s\u00edntesis de estos tres principios. Primeramente, sostiene que el \u201cdevenir\u201d ha sido malentendido al traducirlo como la expresi\u00f3n del perpetuo dinamismo que anima, transforma y propulsa al existente. Las cosas son lo que son y unas desaparecen para dejar lugar a otras. Esta sucesi\u00f3n temporal no se aclara con la noci\u00f3n de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">potencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> y de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">devenir<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Se debe interpretar el aristotelismo en un sentido m\u00e1s est\u00e1tico transformando el an\u00e1lisis de los \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">principios <\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">del devenir\u201d en un an\u00e1lisis de los \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">componentes<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de las cosas existentes\u201d. Pues O. cree con Arist\u00f3teles que todo lo que existe es compuesto. Esto le permite explicar la generaci\u00f3n y la corrupci\u00f3n de los seres por un movimiento de composici\u00f3n y descomposici\u00f3n. O sea que los seres existentes son constituidos por la reuni\u00f3n moment\u00e1nea de dos componentes cuya separaci\u00f3n causa la muerte de cada ser. Estos dos componentes son la materia y la forma. No se trata m\u00e1s de principios metaf\u00edsicos, se trata de realidades positivas, de \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">res positae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, que jam\u00e1s existen separadamente, sino que tienen cada una una realidad propia dentro del compuesto. Son complementarias mutuamente y no pueden existir una sin otra. Al separarse desaparecen para dejar su lugar a nuevos componentes. Materias y formas nunca son semejantes a s\u00ed mismas en los diversos individuos: unas y otras tienen cualidades y extensi\u00f3n propias. V\u00e9anse algunas sentencias: \u201cMateria et forma sunt res positivae\u201d; \u201cMateria est vere actu ex se ipsa ita, quod per nullam virtutem potest esse in potentia ad esse in rerum natura, sed semper est actu in rerum natura\u201d; \u201cMateria est quidam actus\u201d, etc. En cuanto al tercer principio aristot\u00e9lico, la \u201cprivaci\u00f3n\u201d, no es un componente del ser: expresa solamente el momento en que los dos componentes se separan para dejar lugar a nuevas asociaciones. As\u00ed presentado, el an\u00e1lisis aristot\u00e9lico pierde todo inter\u00e9s. La descomposici\u00f3n de cada ser en dos realidades complementarias acopladas parece totalmente in\u00fatil. La doctrina de la \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">res positae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d hace innecesaria la presencia de la materia, forma y privaci\u00f3n como principio <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">per se<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En definitiva: \u201cToda cosa existente fuera del esp\u00edritu es \u2018de s\u00ed\u2019 individual\u201d. Lo que es inmediatamente captado por el concepto (<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intentio<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">) individual es esto mismo, es <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">esta misma cosa<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> sin que haya que imaginarse un sobreagregado cualquiera. Por otra parte, no es posible imaginar en las cosas realidades distintas de las cuales una tendr\u00eda m\u00e1s unidad que otra o m\u00e1s indiferencia que otra. Todo lo que es se afirma \u201cuno\u201d y \u201cdiferente\u201d de lo que \u00e9l no es. No existe cosa alguna realmente distinta de los seres singulares e intr\u00ednsecos a su substancia, que sea universal y com\u00fan a muchos seres\u2026 Lo individual es un bloque en su individualidad, que no se fragmenta en \u2018principio com\u00fan\u2019 y \u2018diferencia individuante\u2019, esencia universal y existencia individual, formalidad universal y haecceidad individuante. Hay que aceptarla en el estado bruto en que nos la ofrece la intuici\u00f3n, y rechazar todo los an\u00e1lisis deformantes que se le practican.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">LAS DEFINICIONES DEL EXISTENTE. La posici\u00f3n filos\u00f3fica de O. ha sido llamada \u201contismo positivista\u201d. Seg\u00fan \u00e9l, la filosof\u00eda no tiene por tarea descubrir la estructura metaf\u00edsica del ser, o la l\u00f3gica interna de los seres, sino solamente circunscribir y definir las realidades \u201cevidentemente existentes\u201d. El \u201contismo\u201d se opone as\u00ed al \u201contologismo\u201d; la filosof\u00eda del existente a la metaf\u00edsica del ser. Pero \u00bfc\u00f3mo se opondr\u00e1 \u201cel existente\u201d de contornos precisos y contenido real, al \u201cser\u201d nebuloso y complicado de los ontologistas? Veamos c\u00f3mo. La primera afirmaci\u00f3n indiscutible e indiscutida dice: Todo lo que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">existe<\/span><\/i> <i><span style=\"font-weight: 400;\">es singular<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Textos de O.: \u201cCum nihil sit extra animan nisi tantum res singularis\u201d. \u201cCum extra intellectum sit quodlibet realiter singulare\u201d\u2026 \u201cQuod omnis res extra animan est realiter singularis et una numero\u201d. A todos aquellos que pretendan atribuir al universal una realidad cualquiera en la \u201cnaturaleza de las cosas\u201d, O. invariablemente opone el postulado de la irreductible singularidad de los seres. Y esta convicci\u00f3n se relaciona con la tesis de la evidencia del conocimiento intuitivo. El primer objeto aprehendido por el esp\u00edritu es el singular, lo que significa que el acto de la inteligencia capta de un golpe la cosa misma \u201cipsammet res\u201d, \u201cipsa res immediate sine omni medio inter ipsam et actum videtur vel apprehenditur\u201d. Esto significa tambi\u00e9n que el conocimiento inmediato es indispensable para aprehender una cosa en su singularidad. Nunca se puede conocer intuitivamente un singular por la mediaci\u00f3n de otro. Pero no basta afirmar la singularidad necesaria de todos los existentes, porque algunos, afirmando esta singularidad han pretendido explicarla ensayando determinar el principio de individuaci\u00f3n de los seres. Contra ellos hay que decir que la \u201csingularidad es la cualidad inmediata de todo lo que es\u201d. No es ni la \u201cmateria cuantificada\u201d de los tomistas, ni la haecceidad de los escotistas lo que la individualiza. \u201cDe s\u00ed\u201d todas las cosas son singulares. \u201cQualibet res singularis se ipsa est singularis\u201d. Ensayemos, ahora, penetrar el sentido exacto de esta singularidad de los seres. En esto O. es muy sistem\u00e1tico. Cuidadosamente analiza la palabra \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">singularis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. La opone a \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">indeterminatum<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. Veremos que se encara con santo Tom\u00e1s por haber imaginado deducir un concepto universal de la \u201csingularidad\u201d haciendo de la noci\u00f3n com\u00fan de persona un \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">individuum vagum<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. O. le responde: \u201c\u00bfD\u00f3nde se ha visto a este extra\u00f1o singular \u2018vager\u2019 por el mundo? Yo conozco a S\u00f3crates y Plat\u00f3n, yo conozco singulares determinados y nada m\u00e1s\u201d: \u201cIdeo dico quod non est aliquod tale singulare vagum; nullum enim singulare vagatur per mundum, nisi Sortes vel Plato vel aliquid tale singulare determinatum\u2026\u201d <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">In. Sent<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. I, dist. XXV, q. un., L. Y agrega: \u201cNihil est a parte res nisi singulare determitum\u201d. El esp\u00edritu procede del \u201cdeterminado\u201d al indeterminado porque procede del singular al general. Quien dice \u201cdeterminado\u201d, dice: \u201capto para ser una cosa y una sola\u201d. Todo \u201csingular\u201d es \u00fanico (\u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">una res<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d): \u201csingulare est determinatum ad unum\u201d. Ser singular es, por tanto, clasificarse como \u00fanico y distinto de todo otro ser, es ser una cosa contable como \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">una<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. \u201cNon est aliqua unitas nisi unitas singularis\u2026 In creaturis nulla una res sit plures res\u201d. Luego, la singularidad se define esencialmente por el car\u00e1cter <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">\u00fanico<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la cosa. Esto nos lleva a distinguir la \u201csingularidad\u201d de la cosa de su \u201cindividualidad\u201d. No todas las cosas \u201csingulares\u201d son \u201cindividuos\u201d, porque muchas nunca subsisten aisladamente y postulan para su existencia la conexi\u00f3n con otras cosas singulares. Pero la subsistencia en estado aislado parece una caracter\u00edstica esencial de la individualidad. A la inversa, todas las cosas singulares tienen unidad num\u00e9rica absoluta, mientras que ciertos individuos constituyen un conjunto indivisible de realidades yuxtapuestas y no una unidad absoluta. Luego, la cualidad m\u00e1s universal del existente no es la \u201cindividualidad\u201d, sino la \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">singularidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. La \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">unitas singularis<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d de que habla O. para hacer de ella la cualidad esencial del existente, no es la unidad interna de la cosa, sino el car\u00e1cter \u00fanico de su aparici\u00f3n a la luz de la actualidad. Decir que una cosa es singular equivale a decir que ella es un ejemplar \u00fanico que no se hallar\u00e1 como tal en ninguna otra coyuntura, y que nunca existi\u00f3 en otra coyuntura anterior. Luego, decir que el existente es hecho de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">singulares<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> es, por consiguiente, decir que es hecho de realidades rigurosamente distintas, inconmutables y no intercambiables. Desde este punto de vista todo es singular. Aproximadamente, Scot dec\u00eda lo mismo al hablar de la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">haeccitas<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de los seres. Pero Scot atribu\u00eda esta cualidad a realidades de tipos extraordinariamente varios, absolutos, formalidades, etc. Para O., en cambio, todos los singulares son del mismo tipo, y esto nos lleva a la segunda caracter\u00edstica del existente. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">El existente es absoluto<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Dice O. <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">In Sent<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. dist. XXX, q. 2. D.: \u201cPer nullam rationem naturalem probari potest quod sit aliqua res imaginabilis quae non sit absoluta, quia nec quod res dependat ab alia, nec quod res necesario coexigat aliam et e converso, nec quod aliqua res sint simul impedit quin res sit absoluta\u201d. Por ninguna raz\u00f3n natural se puede demostrar que alguna cosa no sea <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">absoluta<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Por cierto, ciertas cosas dependen de otra, algunas exigen necesariamente la presencia de otra, las hay que siempre coexisten, pero nada impide que cada una de las cosas consideradas sea un absoluto. \u201cIn re nihil est praeter absoluta\u201d. La absolutidad de la cosa afecta al principio de causalidad, pues si las causas se encadenan es porque las cosas no nacen ni desaparecen por s\u00ed mismas, o sea que no son absolutas. O. cree resolver esta dificultad asimilando el efecto de la causa a un elemento catalizador que opera por su sola presencia, sin afectar a la independencia del efecto. Esto explicar\u00eda el alejamiento de O. de toda concepci\u00f3n \u201cf\u00edsica\u201d de lo real. Para \u00e9l el car\u00e1cter \u201cabsoluto\u201d de una cosa expresa la situaci\u00f3n \u201cindependiente\u201d de ella relativamente a su contorno, car\u00e1cter que no se confunde con el de la unidad o la individualidad de la cosa. Porque una cosa individuada puede ser \u201cplura absoluta adunata\u201d. En el orden de las cosas naturales solamente existen absolutos. Mas, la necesidad de distinguir, por lo menos en el plano teol\u00f3gico los \u201cabsolutos\u201d y los \u201crelativos\u201d, condujo a O. a buscar nuevos t\u00e9rminos para designar al existente. Los caracteres que determina son los siguientes. 1er car\u00e1cter: <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">positividad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. En sus primeros escritos, O. habla de \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">res positae<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. En el <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Coment. a las Sent<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. reitera: \u201cres absoluta posita\u201d, \u201caliquid positivum absolutum\u201d. Las expresiones evocan algo as\u00ed como una realidad s\u00f3lida, de dimensiones definidas; 2\u00b0 car\u00e1cter: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">permanencia<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. O. la ha estudiado largamente en su teor\u00eda del movimiento y del tiempo. Ni el movimiento ni el tiempo representan un elemento positivo fuera de las \u201cres absolutas permanentes\u201d, \u201ctantum dicit negationem ultra res permanentes\u201d. El solo tiempo real es el \u201cpresente\u201d; el pasado y el futuro pertenecen al dominio de lo irreal. Por ello solamente se puede concebir una cosa como \u201cpermanente\u201d, pues la permanencia garantiza la actualidad y por tanto la realidad de la cosa; 3er car\u00e1cter: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">insularidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. Para definir el absoluto es menester primero \u201ccircunscribirlo\u201d: \u201cse ipso omni alio circunscripto\u201d. Todo aquello que pueda ser circunscripto por el pensamiento de tal modo que \u00e9l solo pueda existir en un estado cualquiera, independientemente de todo otro absoluto, es un \u201caliquid positivum absolutum\u201d. (Ni la experiencia ni la intuici\u00f3n nos ofrecen ning\u00fan caso directo de semejante absoluto \u201caislado\u201d y \u201ccircunscripto\u201d). Pero es necesario que el \u201cser\u201d pueda ser \u201ccircunscripto\u201d\u00a0 para que sean salvaguardadas la independencia y la autonom\u00eda que le presta el esp\u00edritu. Esta propiedad est\u00e1 en la l\u00f3gica del ser, luego O. cae en el ontologismo: despu\u00e9s de haber pretendido dar del existente una definici\u00f3n inspirada en los solos datos de la intuici\u00f3n, retiene como principio fundamental destinado a caracterizarlo, un concepto puramente l\u00f3gico. Y cuando la intuici\u00f3n le ense\u00f1a que ciertas realidades se presentan siempre simult\u00e1neamente y que es imposible circunscribirlas sin hacerlas desaparecer, O. responde que Dios siempre puede hacerlas existir separadamente, afirmaci\u00f3n esta indispensable para salvar el principio de la insularidad del ser. Para que una cosa exista, es necesario que ella sea por s\u00ed misma s\u00ed y ninguna otra. Es necesario que resista <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intr\u00ednsecamente<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> al principio de contradicci\u00f3n. Luego, el principio l\u00f3gico de contradicci\u00f3n es el gran principio que nos permite definir el \u201cabsoluto\u201d del existente, o con mayor exactitud, que nos permite circunscribir y aislar unos de otros los diversos absolutos existentes. \u201cNunquam de eadem re debent concedi contradictoria\u201d. En efecto, es imposible que la misma cosa pueda ser realmente afirmada y realmente negada respecto al mismo sujeto. Siempre que acaezca esta contradicci\u00f3n, estaremos en presencia de una \u201cno-identidad real\u201d. Luego, la \u201ccontradicci\u00f3n\u201d es la v\u00eda m\u00e1s segura para distinguir las cosas. He aqu\u00ed uno de los principios fundamentales de Guillermo de Ockham. Sobre este argumento funda casi todas sus cr\u00edticas al realismo que lo precediera, lo cual equivale a volverse de parte de la l\u00f3gica del esp\u00edritu que antes le inspiraba horror. Pero la seguridad que el principio le ofrece no es nada firme. Porque para \u201csalvar\u201d este principio fracciona todos los seres en dos \u201cabsolutos\u201d coexistentes, materia y forma; por \u201csalvarlo\u201d distinguir\u00e1 la \u201csubstancia\u201d del \u201caccidente\u201d tambi\u00e9n como dos absolutos; para \u201csalvarlo\u201d aun distinguir\u00e1 en el hombre tres formas asociadas: \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">intelectiva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d, \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">sensitiva<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d y \u201c<\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">corporeidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">\u201d. Una fragmentaci\u00f3n de la realidad que va contra el buen sentido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">* In\u00e9dito. Se trata de un manuscrito para una clase.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nimio de Anqu\u00edn \u00a0 La primera tarea de O. ha sido expurgar la concepci\u00f3n del universo de todo el platonismo que sus predecesores no acertaron a eliminar. 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