{"id":156,"date":"2025-05-29T18:01:16","date_gmt":"2025-05-29T21:01:16","guid":{"rendered":"https:\/\/nimiodeanquin.com.ar\/?p=156"},"modified":"2025-05-29T18:02:09","modified_gmt":"2025-05-29T21:02:09","slug":"corto-comentario-al-wozu-dichter-de-holderlin","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/nimiodeanquin.com.ar\/index.php\/2025\/05\/29\/corto-comentario-al-wozu-dichter-de-holderlin\/","title":{"rendered":"Corto comentario al \u201cWozu Dichter?\u201d de H\u00f6lderlin*"},"content":{"rendered":"<p><i><span style=\"font-weight: 400;\">Nimio de Anqu\u00edn<\/span><\/i><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No callar\u00e9 la emoci\u00f3n profunda con que asisto a este acto que acaece en el meridiano de mi vida, con no poca sorpresa habida cuenta de mis modestos m\u00e9ritos. Mas, ya que la generosa decisi\u00f3n de los amigos de Ultrarrhin me pone en este trance, quiero expresar p\u00fablicamente mi gratitud y mi admiraci\u00f3n a la muy ilustre Universidad de Maguncia, que al otorgarme el t\u00edtulo de \u201cDoctor honoris causa\u201d me incorpora al claustro de sus profesores. Su excelencia el Sr. Rector de Maguncia Dr. Isele, al ratificar esta designaci\u00f3n en el banquete acad\u00e9mico que me ofrecieron las autoridades universitarias de aquella instituci\u00f3n, d\u00edjome que la presencia en ese acto de todos los decanos de las diversas facultades, significaba que yo era doctor no de una facultad sino de toda la Universidad. Transfiero este gran honor a la Universidad de C\u00f3rdoba, viejo y venerado hogar al cual he servido fielmente en la medida de mis fuerzas, y en especial a nuestra facultad de Filosof\u00eda, a la que deseamos ver floreciente y pr\u00f3spera. Lo que resta me lo reservo en el fondo del coraz\u00f3n, para los seres queridos, parientes y amigos, algunos de los cuales residen ya en la eternidad. A m\u00ed me basta con ser el veh\u00edculo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La honrosa decisi\u00f3n de la Universidad magunciana, une oficialmente mi persona a la cultura europea en la que me he formado y a la que rindo en este momento mi tributo de admiraci\u00f3n. Ratifico ahora lo que siempre he dicho: no hay otra cultura a nosotros accesible que la europea. De Europa nos ha llegado todo lo que culturalmente tiene valor en nuestra vida. Me es muy grato que esta vinculaci\u00f3n me llegue por la universidad alemana, el foco m\u00e1s poderoso de la cultura europea, teatro de las mayores batallas intelectuales en la edad moderna y escuela de decisi\u00f3n espiritual. Ahora, permitidme que os lea un,<\/span><\/p>\n<p><b>Corto comentario al \u201cWozu Dichter?\u201d de H\u00f6lderlin<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El fil\u00f3sofo Mart\u00edn Heidegger en su obra \u201cHolzwege\u201d, comenta el verso de H\u00f6lderlin \u201cWozu Dichter in d\u00fcrftiger Zeit?\u201d, para qu\u00e9 poetas en tiempo miserable, y escribe los siguientes desoladores conceptos: la palabra Zeit, tiempo, significa la vejez del mundo (Weltalter) a la que nosotros a\u00fan pertenecemos. El fin del D\u00eda de Dios para H\u00f6lderlin est\u00e1 encajado entre el nacimiento y el sacrificio de Cristo. Desde entonces se hizo la noche sobre el mundo. Desde que este abandon\u00f3 a Heracles, Dionisio o Cristo, las tinieblas nos rodean. La vejez del mundo est\u00e1 subrayada por el abandono de Dios, por la \u201causencia de Dios\u201d (der Fehl Gottes).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin embargo, la ausencia de Dios experimentada por H\u00f6lderlin no niega ni un progreso de la relaci\u00f3n cristiana de Dios en los individuos y en la Iglesia, ni subestima esta relaci\u00f3n. La ausencia de Dios significa que ning\u00fan Dios asocia ya en s\u00ed de una manera visible al hombre y a las cosas, de tal manera que torne inteligible la historia universal y la presencia del hombre en ella. Peor a\u00fan: la ausencia de Dios no solamente significa que los dioses y Dios han huido, sino que el resplandor de la divinidad se ha apagado en la historia universal. El tiempo de la noche universal es el tiempo miserable de que habla el poeta, tiempo que cada d\u00eda se tornar\u00e1 m\u00e1s miserable a\u00fan. Lo es tanto, que ya ni siquiera puede advertir la ausencia de Dios en cuanto ausencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En otras p\u00e1ginas de la misma obra, Heidegger, fil\u00f3sofo de la tragedia, comenta tambi\u00e9n aquellas terribles palabras de Nietzsche: \u201cDios ha muerto\u201d, <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Gott is tot<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, del siguiente modo: \u201cla frase \u2018Dios ha muerto\u2019 significa: el mundo suprasensible carece de toda fuerza operativa. No otorga vida alguna. La metaf\u00edsica, es decir para Nietzsche la filosof\u00eda occidental entendida como platonismo, ha terminado\u2026\u201d. Si Dios como el principio suprasensible de las ideas ha perdido su fuerza constructiva y estimulante, entonces no queda nada en que el hombre pueda detenerse y por lo cual pueda dirigirse; por ello en el fragmento citado se agrega: \u201c\u00bfno andamos errantes como a trav\u00e9s de una nada infinita?\u201d. La frase \u201cDios ha muerto\u201d contiene la comprobaci\u00f3n de que esta nada se extiende en torno a nosotros. Nada, significa aqu\u00ed ausencia de un mundo suprasensible y necesario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">He escogido estas dos citas del m\u00e1s actual de los libros de filosof\u00eda escrito por el fil\u00f3sofo de mayor renombre de estos tiempos, porque recogen la pulsaci\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica del pensamiento presente, por lo menos en Europa. Pr\u00e1cticamente, para la cultura occidental Dios ha muerto, en cuanto significa una vivencia o una presencia viva en el alma, aunque no ciertamente en cuanto significa un concepto o una formulaci\u00f3n habitual y fr\u00eda. Esta frialdad del alma enfrente de Dios es el efecto de lo que H\u00f6lderlin llamaba ausencia o falta de Dios, es decir una p\u00e9rdida de la capacidad natural de advertir la presencia de lo divino o por lo menos la ausencia de la conciencia de la ausencia de esa capacidad. Y ciertamente tal p\u00e9rdida significa una vejez, una esclerosis de la conciencia de la humanidad, un tiempo miserable en que los poetas andan como vagabundos en medio del desprecio de todos; y entonces \u00bfpara qu\u00e9 poetas? \u00bfpara qu\u00e9 crear, para qu\u00e9 engendrar los delicados hijos del esp\u00edritu?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero no es solamente el poeta quien siente el dolor tremendo del tiempo de miseria. Tambi\u00e9n el fil\u00f3sofo, que no crea pero s\u00ed que conoce, se siente como desplazado de este mundo, como un personaje que est\u00e1 de m\u00e1s, que huelga en el afanoso quehacer cotidiano. As\u00ed como el poeta solo encuentra tierra germinal en donde lo divino est\u00e1 presente, tambi\u00e9n el fil\u00f3sofo solamente conoce cuando Dios es accesible. La muerte de Dios que proclamaba Nietzsche es la muerte de la metaf\u00edsica, es decir de la filosof\u00eda. Una cultura en que los problemas metaf\u00edsicos no tienen repercusi\u00f3n, pertenece de hecho y de derecho a los tiempos miserables de que hablaba H\u00f6lderlin. Y por eso tambi\u00e9n todo fil\u00f3sofo aut\u00e9ntico es como un caballero de Dios, como un cruzado de la divinidad, pues solo en la comunicaci\u00f3n con Dios cesa la miseria del tiempo y se borra la senectud del mundo en el misterio del conocimiento. As\u00ed pues, donde no hay metaf\u00edsica, no hay filosof\u00eda, es decir no hay Dios, o sea que no hay conciencia de lo divino que es como decir que no hay hombre, pues el hombre solo es completo con la conciencia de lo divino o si se quiere con la capacidad de adquirir esa conciencia e integrarse en el orden universal de la creaci\u00f3n. Tal es el sentido del \u201candamos errantes como a trav\u00e9s de una nada infinita\u201d nietzscheano, pues carecemos de fundamento, ignoramos la raz\u00f3n de ser de nuestra naturaleza, estamos como arrojados en el mundo, absurdamente, envueltos en una nesciencia radical. Todo esto parece una exageraci\u00f3n, sobretodo para el fetichismo beato que se enga\u00f1a con las apariencias de un culto vac\u00edo y un ceremonial puramente externo. Muchas instituciones est\u00e1n edificadas sobre una oquedad tenebrosa y de repente se derrumban o se cuartean inexplicablemente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El mal es profundo y nos roe desde muy adentro, desde m\u00e1s all\u00e1 de la conciencia individual y del breve d\u00eda de nuestra existencia. Ahora parece cumplirse el lamento de Segismundo, de que \u201cel delito mayor del hombre es haber nacido\u201d, y esta situaci\u00f3n no se dio nunca antes, pues la nada que ahora acompa\u00f1a al hombre es una presencia vac\u00eda y silenciosa, un abismo que amenaza al ente y lo anonada. El ente se sostiene dentro de la nada; es algo y no nada; es, porque no es nada; pudo ser nada en vez de ente, de manera que la nada convive con el ente o envuelve al ente. Y por ello puede decirse que \u201cex nihilo omne ens fit\u201d. La nada es nuestra compa\u00f1era inexplicable, de quien sentimos la presencia sin saber qu\u00e9 es, ni d\u00f3nde est\u00e1: solo sabemos que somos algo porque no somos nada, hasta que alguna vez, quiz\u00e1 seamos ella en la muerte; no lo sabemos, pues no sabemos casi nada de la nada. Pero ella est\u00e1 implicada en el ente, no como contraconcepto sino que pertenece originariamente a la esencia del ser mismo. \u201cLa nada es la posibilitaci\u00f3n de la patencia del ente, como tal ente, para la existencia humana\u201d. Por eso yo digo que es una presencia, con tanto derechos como el ente mismo y por eso es perfectamente l\u00f3gico el preguntarse \u201c\u00bfpor qu\u00e9 hay ente y no m\u00e1s bien nada?\u201d. Esta profunda interrogaci\u00f3n remueve toda la filosof\u00eda. Naturalmente que es posible una respuesta dial\u00e9ctica, pero no es ese el problema. La cuesti\u00f3n consiste en preguntarse el porqu\u00e9 de la pregunta. \u00bfDe d\u00f3nde viene el que el hombre equipara el ente y la nada? Conviene no confundir esta nada con la nada hegeliana. La nada hegeliana se un\u00eda al ente en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aufhebung<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: la nada y el ente eran superados en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Aufhebung<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. Pero nuestra nada no es superada por nada, sino que permanece como una presencia, as\u00ed como permanece el ente. La respuesta a nuestra interrogaci\u00f3n nos la da Nietzsche, cuando comprueba que \u201candamos errantes como a trav\u00e9s de una nada infinita\u201d. La errancia nuestra a trav\u00e9s del p\u00e1ramo de la nada nos ha hecho ciudadanos de la nada, as\u00ed como antes el hombre se sab\u00eda ente. Decenas de argumentos pod\u00e9is dar para demostrar que el ente es lo \u00fanico positivamente pensable, que la nada es una negaci\u00f3n, que los entes de raz\u00f3n no existen en realidad, etc., pero lo que no podr\u00e9is negar es la presencia inexplicable de la nada, el vac\u00edo entitativo del hombre puesto sobre el filo de la existencia, en el l\u00edmite del ente y la nada. Ahora, el hombre convive con la nada infinita. Muerto Dios, como proclamaba el orate nietzscheano, solo queda la nada. He aqu\u00ed la plenitud del tiempo miserable. Tiempo sin poes\u00eda y sin metaf\u00edsica, o sea sin creaci\u00f3n y sin conocimiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El proceso que as\u00ed culmina no tiene misterios. Lo traemos a cuenta sobre todo para aleccionarnos. Se ha hablado de la resurrecci\u00f3n de la metaf\u00edsica y por cierto la vieja doctrina hace o\u00edr su voz nuevamente, pero no es ella la que subraya el tiempo actual como caracter\u00edstica definitoria, pues los antiguos conceptos si no andan dispersos est\u00e1n como desajustados. Esta es una \u00e9poca nominalista, de predominio de lo individual. Jam\u00e1s el hombre ha profundizado como hoy lo individual, nunca el conocimiento dispuso de mayores medios para indagar positivamente la realidad hasta sus entra\u00f1as mismas. Por un lado, asistimos hacia un desarrollo de la investigaci\u00f3n y a la multiplicaci\u00f3n de los medios t\u00e9cnicos en proporci\u00f3n asombrosa; y por otro a la formaci\u00f3n de una conciencia de la nada. \u00a1Tr\u00e1gico contraste! Mientras el hombre es m\u00e1s poderoso t\u00e9cnicamente, se degrada su conciencia filos\u00f3fica. La superabundancia de medios de investigaci\u00f3n positiva le sustrae el poder del esp\u00edritu. Desde los tiempos de Ockham el proceso no tiene soluci\u00f3n de continuidad, como si el hombre estuviese sobre una pendiente infinita. El llamado \u201contismo positivista\u201d okchamiano es una tentativa desesperada por captar lo singular en su pr\u00edstina naturaleza, es decir que el ockhamismo no se satisfac\u00eda con lo individual sino con lo singular, que es como decir con lo individual individuado. \u201cNihil sit extra animam nisi tantum res singularis\u201d, y el acto de conocimiento consist\u00eda en captar totalmente y de golpe la cosa misma \u201cipsammet rem\u201d, \u201cipsa res immediate sine omni medio inter ipsam et actum videtur vel apprehenditur\u201d. En s\u00ed todas las cosas son singulares, yo solo conozco singulares determinados: \u201cNihil est a parte rei nisi singulare determinatum\u201d; y lo singular es \u00fanico; ser singular significa clasificarse como \u00fanico y distinto de todo otro ser: \u201cnon est aliqua unitas nisi unitas singularis\u2026 In creaturis nulla res sit plures\u201d. A esta propiedad se agrega la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">absolutidad<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">: \u201cIn re nihil est praeter absolute\u201d. Y a estos caracteres del ser podemos sumar a\u00fan otros: la positividad, la permanencia, la insularidad, etc., todos los cuales tienden a precisar y acentuar la singularidad de ella, perseguida con una especie de desesperaci\u00f3n, de insaciable instinto venatorio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Desde Ockham, para fijar un punto de partida relevante, hasta hoy, filos\u00f3ficamente las cosas han variado poco. Ockham era un fil\u00f3sofo de ley y buscaba las esencias de las cosas singulares; en este sentido se diferencia de los nominalistas ingleses de los siglos siguientes al suyo. Pero el planteamiento de sus principios gnoseol\u00f3gicos, a pesar de la intenci\u00f3n realista que los animaba, importaba un nominalismo decisivo y radical. Poco o nada se ha inventado despu\u00e9s de Ockham en esta materia, pues la intenci\u00f3n cognoscitiva de las esencias que mov\u00eda sinceramente a aquel en sus especulaciones, ha sido suprimida l\u00f3gicamente y sin esfuerzo por el nominalismo posterior, cuya originalidad consiste en exponer la parte negativa del pensamiento ockhamiano. No hay, pues, exageraci\u00f3n en afirmar que la crisis filos\u00f3fica actual se remonta a varios siglos atr\u00e1s, tal vez al siglo XIV, posteriormente a la decadencia del tomismo, y por ello Ockham aparecer\u00eda como el sistematizador de un ambiente preexistente que \u00e9l personific\u00f3 con originalidad y particular energ\u00eda. Sobre el canev\u00e1s doctrinal del nominalismo, ha trazado sus esquemas la investigaci\u00f3n positiva. Filos\u00f3ficamente no ha ido m\u00e1s all\u00e1 del nominalismo que lo incitaba tenazmente hacia el conocimiento de lo singular, pero al retener solo la parte negativa y eliminar el ontismo ockhamiano, se ci\u00f1e a la investigaci\u00f3n positiva, a un singularismo experimental deliberadamente sordo a cualquier trascendencia o intencionalidad filos\u00f3fica. El panorama de lo real aparece, entonces, dominado por la insularidad de las cosas singulares, sin fondo sustancial alguno. Este universo pluralista de individualidades inconmutables no ofrece perspectiva filos\u00f3fica alguna. La infinidad de individuos es hostil al pensamiento universal, o sea a la racionalidad. El investigador se pierde en la persecuci\u00f3n de lo individual, que l\u00f3gicamente es indefinible, es decir, se abisma en un mundo que la raz\u00f3n no puede definir ni dominar. Parad\u00f3jicamente, la ciencia actual, en contra de la cl\u00e1sica tradici\u00f3n filos\u00f3fica, pretende instituir una ciencia de lo singular. Frente al viejo principio aristot\u00e9lico de que solo hay ciencia de lo universal, se busca ahora la verdad cient\u00edfica en la entra\u00f1a de la singularidad at\u00f3mica. Y por eso toda la ciencia actual sigue un proceso contrario al pensamiento cl\u00e1sico y se pierde en la indeterminaci\u00f3n de lo infinitamente peque\u00f1o. Pretende racionalizar lo individual, olvidando que es inefable, y es presa entonces de una dicotom\u00eda vertiginosa que se abisma en un infinito regresivo. La ciencia de lo individual es as\u00ed la ciencia de la indeterminaci\u00f3n, de lo que no es conceptualizable, o sea, de lo que pr\u00e1cticamente es ininteligible e indomable.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Por ello el investigador positivo, aunque se jacta de ignorar las esencias y de ejercitar su conocimiento solamente en las cosas sensibles, apenas puede hacer otra cosa que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">mostrar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> lo que tiene entre manos, que <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">se\u00f1alar<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> el hecho y, en fin, que practicar un cosismo o una hecholog\u00eda hostil a toda conceptuaci\u00f3n o cualquiera tentativa definitoria. Y as\u00ed hemos llegado al campo de la nada l\u00f3gica, a la muerte del concepto, a la eliminaci\u00f3n de lo universal, a la instituci\u00f3n de un sistema sobre la inteligibilidad y la anarqu\u00eda de las cosas indome\u00f1ables. Es el remate inevitable del proceso nominalista que comenzara con Ockham o antes de Ockham tal vez, al decaer la gran Escol\u00e1stica. La ciencia natural, adherida a los principios del nominalismo, ha adquirido un desarrollo enorme pero en sentido contrario a las concepciones universales: se ha sumergido regresivamente en la individualidad del hecho y entonces necesariamente se ha trocado en <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">t\u00e9cnica<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">. La t\u00e9cnica no se plantea problemas filos\u00f3ficos, sino que, por el contrario, tiende a eliminarlos de la mente del investigador. Es contradictorio pensar una t\u00e9cnica filos\u00f3fica, pues la t\u00e9cnica es el producto genuino del cosismo nominalista que nada puede conceptualizar. La t\u00e9cnica es, entonces, un quehacer alrededor del hecho puro y simple, desligado de todo sistema que le pueda otorgar universalidad y hacerlo inteligible. El hecho individual es asediado por el complicado y presuntuoso equipo del investigador que lo enfrenta sin posibilidad de conocerlo esencialmente, sino solo de \u201cmostrarlo\u201d en su inviolable y hostil naturaleza. Nunca el hombre lleg\u00f3 a tan profunda paradoja, pues a medida que m\u00e1s investiga y m\u00e1s dicotomiza, mayor es su esclavitud de aquello que pretende dominar, m\u00e1s se aleja del mundo de la inteligibilidad. Y as\u00ed, la t\u00e9cnica es el exponente doble de una actitud negativa del hombre que se ci\u00f1e al mundo de los hechos puros y virginales, y de una impotencia fundamental para dominarlos en cuanto singulares y traducirlos en conceptos inteligibles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">All\u00ed ten\u00e9is el mundo en que se agost\u00f3 la fina personalidad de H\u00f6lderlin y que quebrant\u00f3 la reciedumbre de Nietzsche. Y tambi\u00e9n es el mundo en que nacemos, nos movemos y somos. Mas, por una gracia sobrenatural advertimos la posibilidad de trascender el paisaje de los\u00a0 inconmutables seres individuales. Sobrecogidos, repetimos con el poeta: \u201cO curvae in terras animae et caelestium inanes\u201d. Por eso volvemos la faz hacia la sabidur\u00eda y reclamamos el derecho de ejercitar la inteligencia en la investigaci\u00f3n del ser. Ciertamente, Dios no ha muerto, pero el tiempo miserable est\u00e1 en su apogeo. El nominalismo nos niega aun el pan y el vino que reclamaba el gran l\u00edrico en su desolaci\u00f3n. Pero sin filosof\u00eda no habr\u00e1 paz, pues solo ella puede restituir al hombre su dominio sobre las cosas, que ahora lo tienen cautivo en el implacable v\u00f3rtice de la individualidad. Salir de este abismo no ser\u00e1 f\u00e1cil ni obra de un milagro. La incubaci\u00f3n del mundo nominalista actual ha durado siglos, pero todo permite predecir que hemos llegado a un momento de crisis. No las virtudes, sino los singuladores se han vuelto locos. Locas est\u00e1n las cosas singulares porque no hay freno que las domine. Por el contrario, ellas dominan al hombre que ya no es sabio, sino t\u00e9cnico; que ya no es su se\u00f1or, sino su esclavo. El mundo actual que lo es de la t\u00e9cnica y no de la sabidur\u00eda, es as\u00ed necesariamente el mundo de la anarqu\u00eda y del azar. Por ello, porque est\u00e1 ausente el r\u00e9gimen de la inteligencia que es conceptualizante y ordenadora, la intuici\u00f3n ahora predominante es la de destrucci\u00f3n. Lo individual no tiene un estatuto legal conocido por estar fuera de todo humano alcance, m\u00e1s all\u00e1 de toda definici\u00f3n l\u00f3gica. Luego, nos arriesgamos a intuir que por estar m\u00e1s all\u00e1 de la l\u00f3gica, o sea m\u00e1s all\u00e1 de la inteligencia, su r\u00e9gimen necesariamente ininteligible, es el caos. Por lo menos, \u201cquoad nos\u201d. No me negar\u00e9is que la idea de destrucci\u00f3n progresivamente se nos va haciendo familiar. Es porque nos domina la conciencia de lo individual. Lo individual se destruir\u00e1 a s\u00ed mismo, terminar\u00e1 en una cat\u00e1strofe, en el caos. Pero no somos siervos, sino se\u00f1ores de este mundo. Restituyamos a la sabidur\u00eda en su trono y recuperemos la majestad del hombre sobre las cosas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">* Trabajo le\u00eddo con motivo de la recepci\u00f3n del t\u00edtulo de Doctor \u201cHonoris Causa\u201d de la Universidad de Maguncia, el d\u00eda 22 de noviembre de 1950. Fue publicado en la <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">Revista de la Facultad de Filosof\u00eda y Humanidades<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\"> de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, A\u00f1o III, nros. 1-2-3, p\u00e1gs. 307-315, 1951.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nimio de Anqu\u00edn No callar\u00e9 la emoci\u00f3n profunda con que asisto a este acto que acaece en el meridiano de mi vida, con no poca sorpresa habida cuenta de mis modestos m\u00e9ritos. 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